Hola a todos y todas. Espero que sepáis “perdonar” lo que he tardado en dar señales de vida pero es que últimamente he estado tanto muy activo como demasiado… cómo decirlo… ¿apático? (apatía).
Antes de nada, y para que no se me olvide: sabré la nota del examenen “Zertifikat Deutsch” en septiembre. Supongo que me llegará a casa por carta…
A lo que íba… Empezaré hablando sobre el tiempo, que últimamente ha mejorado en general, y a pesar de ofrecernos días completamente nublados o incluso lluviosos, nos ha mostrado a menudo esa cara veraniega que todos esperábamos y que hasta ahora “brillaba” por su ausencia. Aunque realmente aquí no te puedes confiar y has de tener la chaqueta siempre a mano porque el tiempo es muy traicionero…
Y la llegada del calorcito ha acentuado un problema que nos trae de cabeza desde hace ya más de un mes: ¡no tenemos nevera! Cierto es que el problema lo causé yo al romper accidentamente el tubo que conduce el gas al congelador… pero creo que no es de recibo que después de un mes estemos aún esperando. La última fecha que nos han dado es el miércoles. Esperemos que así sea. Entre tanto hemos usado la nevera de David y Rosa, de Gloria y Mª Emilia y de Sylwia (¡gracias a todos y todas!). Y… sí… se puede vivir un mes sin frigorífico… pero te gastas una pasta cenando fuera de casa… y además, engordas… (jajaja… qué excusa más mala…)
No siempre tiene uno tan mala suerte con los funcionarios alemanes. El miércoles me llamo Frau Reinke, la secretaria de B. Bartels, y una mujer encantadora para decirme que la habían avisado de la Poststelle (oficina de correos) de la uni de que tenía un paquete esperándome desde hace dos semanas y que si además de recogerlo me podía pasar después por su oficina… El contenido del paquete fue una excepcional sorpresa de la que estoy realmente agradecido… bueno, lo estaré siempre… ya os lo enseñaré
. Y bueno, Frau Reinke quería ver si podía participar en una charla con escolares en la que varios estudiantes internacionales hablásemos y respondiésemos a preguntas sobre las diferencias y la adaptación a Alemania. Y como yo no se decir que no… Es mañana así que ya os contaré.
Bueno, después de un pequeño receso para buscar una bici para Mabel (gracias Ula) comenzaré la crónica de los últimos días situándome en el miércoles día 8:
ese día, como casi todos los miércoles, los españoles nos reunimos para cenar juntos y después ir a la Haus8… pero ese día pasó algo muy raro y al final acabamos cenando a las tantas y cada uno en un sitio distinto. Después de la cena estuvimos en casa de Sylwia que nos ofreció un poco de Żubrówka (el vodka del bisón) y claro… ya sabéis lo que pasa cuando bebo aunque sea sólo un poco de vodka… que siempre se lía… Y se lió hasta las tantas.
El jueves fue en su mayor parte el día que siguió al miércoles hasta que por la noche Gosia llegó con su hermana (Ania) a la Gästehaus para ver si las acompañábamos un rato en la H8. “Vale, pero sólo un rato que mañana tengo clase a las 8 de la mañana”. Y al día siguiente como un clavo y hasta la trancas de café me presenté en clase y ¡¡conseguí no dormirme!! Por la tarde estuvimos preparando el regalo para Gosia: un vídeo con todos los españoles cantando el “Sto lat”, la canción de cumpleaños polaca (idea de Guillermo). Y la verdad es que “fue la mofa”. Y el making-off triunfó mucho… Un día de estos apareceremos en algún “zapping” polaco. Seguro. Y por lo demás hay que decir que la fiesta en sí estuvo muy muy bien y acabamos a las 5 viendo las fotos de la fiesta en el portátil de Gosia… Y bueno, Guillermo se fue esa noche para España
El sábado fue totalmente de descanso. Estuvimos barajando varios sitios para cenar y al final… adivinad: Pizza Palast… Teníamos la intención de bajar al pueblo después de cenar, pero se quedó en simple intención…
El domingo teníamos pensado hacer una excursión con las bicis pero hizo un día feo y decidimos practicar otro deporte: el noble arte de llenar el buche
. Así que después de evaluar la diversidad gastronómica de Stralsund (chino, kebap, etc…) nos decantamos por “La Buffet”, un buffet que hay en frente de la estación de tren. Por 6 ¤ + 2 ¤ por la bebida comimos bien y variado. Después tomamos una café en casa de Sergio y nos fuimos a la estación a despedir a Ania (¡un beso para tí, guapísima!).
El lunes comenzó una semana muy intensa. El motivo: David y Rosa nos dejaban el viernes. Así que después de haber comido, David y yo no nos pudimos resistir a acompañar a Asia y Sylwia al pueblo a comer algo. Al final acabamos tomando un café en “La Braserie”, una cafetería muy elegante en la Neuer Markt. Por la noche preparamos una pequeña cena española para Gosia, Sylwia y Asia. Como véis, aprovechando el tiempo a tope.
El martes las españolas decidieron hacer una paella que aunque estaba prevista para las dos, empezó a las cuatro. Sufrimos la inesperada visita del Wachmann, el vigilante de la uni que nos hizo apagar el fuego ya que está prohibido. Así que con la paella a medio hacer nos fuimos a casa de Miren y allí la terminamos… a las tantas de la tarde… Por la noche estuvimos viendo Gothika en alemán… Suerte que ya la había visto antes ![]()
El miércoles las polacas prepararon la comida y David trajo una botella de Estola. ¡Rico, rico! Por la tarde estuvimos preparando dos cubos de sangría para la fiesta de despedida de esa noche. Acabamos en la Sommerfest de la Haus8, aunque yo me fui muy temprano porque la música no me molaba mucho y al día siguiente tenía Kolloquium.
Tras estudiar por la mañana y asistir al Kolloquium… donde hice lo que pude porque me preguntaron lo que menos me sabía… nos fuimos a comer al Fish and Chips y después a dar uno de los últimos paseos con David por Stralsund. Después del paseo pasamos por el Wallensteinkeller, el restaurante donde se come con las manos, y reservamos para unas horas más tarde. El sitio está muy bien ambientado y fue muy extraño eso de comer con las manos, aunque al final te haces a ello. Además tuve la oportunidad de beber vino de miel, o algo así… y he de decir que estaba muy muy rico. Y dulce, por supuesto. Después de la cena estuvimos un ratillo con la gente en HH he hicimos una pequeña sangría con lo que había sobrado la noche anterior. A una hora ya más que decente llego el momento de decir “hasta luego”… Y sinceramente odio esos momentos…
El viernes amaneció nublado. Fue un día muy gris. Muy triste. Comí por última vez con Piotr en la Mensa y después tomamos un café en su casa. Él se marchaba el domingo. Por la noche Dima hizo una barbacoa de despedida, pero yo no tenía muchas ganas de fiesta y me fui pronto.
El sábado dormí hasta tarde (de vez en cuando hay que darse ciertos caprichos) y cuando salía hacia el kebap, me crucé con Gloria y me invitó a comer con ella y Mª Emilia. Después de unos ricos espaguetis (jeje, ya sé hacer un buen sofrito
) decidimos ir al pueblo a dar un paseo y tomar algo… y acabamos en el Café Kelm tomando un café (Capuccino, muy rico, por cierto) y un Apfelstrudel (lecker, lecker!!). Por la tarde Guillermo apareció de repende, pues en principio llegaba el domingo. Por la noche estuvimos en el pueblo tomando “unas” cervezas y después nos movimos al Werkstatt.
El domingo mi cabeza me recordó que la cantidad de cervezas que me tomé la noche anterior no es nada recomendable, así que decidí darle un descanso. Comimos kebap y estuvimos danzando de aquí para allá toda la tarde.
Hoy lunes he visitado, por enésima vez, el despacho de Joachim Bethmann que me ha prometido que el miércoles tendremos nuestro nuevo frigorífico. Cruzo los dedos. Y hace un rato hemos despedido a Dima que se ha ido definitivamente a Lituania. Iki…
El tiempo se nos echa encima y la pregunta “¿cuándo te marchas?” se repite con demasiada frecuencia últimamente. Y aunque volver significará reencontrarme con mucha gente que me importa, no quiero decirle adiós a tantas personas que durante este tiempo han significado tanto y me han aportado muchísimo.
En fin… eso es casi todo… y esta vez se puede decir eso de “que no es poco”…
Un abrazo a todos y todas…
PD: Perdona Jose, pero se me ha ido el santo al cielo y se me ha pasado llamarte…