Desde el primer momento sabía que mi periodo como estudiante erasmus tenía fecha de caducidad. Mi beca tenía una duracción de cinco meses: de marzo a julio de 2005. La aventura comenzó el día 1 de marzo en aeropuerto de Alicante (El Altet) aunque la semilla fue sembrada mucho antes. Lo que ha acontecido y he creido conveniente mostrar después de esa fecha, lo habéis podido leer en esta página web. Estoy convencido de que esta no será la última vez que escriba en este espacio que quise crear como “cuaderno de viaje” y para compartir mi experiencia con quien pudiera resultarle útil. Sin embargo sabía que el final tenía que llegar y así lo hizo el día 20 de julio, en Stralsund, en el campus, en la Gästehaus, como no podía ser de otra manera. Tras un periplo de varios días junto a mi hermano y Nuria que comenzaba para mí el 10 de julio y que nos llevo a Freiburg, Lindau, Hochschwangau, Munich, Praga, Dresden, Leipzig y Berlin regresaba a Stralsund el lunes 18 por la noche para pasar mi últimas horas como estudiante erasmus. Poca gente quedaba ya al pie del cañón. Las despedidas habían sido una semana atrás, el sábado 9. Tras resolver el papeleo pendiente y aprobar mi último examen el miércoles 20 pasadas las tres de la tarde, decía, no sin cierta tristeza, adiós a Stralsund rumbo a Frankfurt am Main, Heidelberg, Lyon, Cabrera de Mar o Elda.
Pero, como me dijo Sylwia: “no es el final, sino el principio”.

¿De qué? Sólo el tiempo nos lo dirá.